La (cobarde) izquierda estatal

fp36Los fundamentos de algunos partidos de izquierda (paréntesis; adjunto consomé de siglas: PSOE, ICV, PCE, IU, ECP “Podemos”, PCPE y demás) acorde con sus condicionantes me las traen al pairo. Respeto la divergencia y el debate, porque enriquece al colectivo: la pluralidad es positiva, retratadora ante las verdades absolutas y sus pingües respaldos; pero el reduccionismo de creer ser la genuina izquierda y los demás ser mierda y su máxima de “estás con nosotros o no eres de los nuestros” traducido a un estás con el aparato o nada, purgando cualquier pensamiento produce cierta vergüenza ante el progresismo revolucionario en el que algunos escupen.

No estar con el proceso de ruptura democrática más severo ante el Régimen del 78 es tirar por la borda todas aquellas ideas en las que muchos de sus simpatizantes creen para ceñirse a un egoísmo político basado en los intereses del aparato del partido. Pero cuando haya reparto de méritos, todo el mundo querrá poner las manos en forma de cazuela desplazando a golpe de cadera a los verdaderos al pueblo -ciudadanos-, verdaderos protagonistas del cambio. Sumemos que no es ir a favor o en contra de una postura, de votar sí o no, sino de luchar en la calle y plantarse para que no toquen ni uno de los derechos que hemos heredado e intentado mantener pese a ataques desde todos los frente. Quién te dice que un día no vas a ser el detenido en vez del administrativo al que toman declaración. El pueblo tiene memoria de elefante: y su paso puede ser como una estampida. Por eso ahora más que nunca creo en todos aquellos anónimos que han dado un puño sobre la mesa y se unen en la defensa de nuestros derechos más básicos, más allá de papeletas y urnas.