Sebastião Salgado y mi cubo de basura

Caer en el pesimismo al ver las fotos de Sebastião Salgado. Salir de la exposición y no creer en personas, plataformas, sistemas, medios y demás. Cuestionar si un envase de plástico puede ser el inicio de algo. Si puede ser parte de algo. Dudar: no hay contenedor amarillo en mi casa y todo va hacia el gris. Toda una metáfora de nuestro final.

¿Quién se acuerda de ti?

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[¿quién se acuerda de ti, ahora que el suelo se derrumba bajo tus pies? // ¿quién se acuerda de mí, ahora que sólo te acompaña esta canción?]

“Y ahora, pregunto, qué será de mí cuando acabado este capítulo dejen para siempre de oírme, quién se acordará de lo que fui, se quedará un instante pensando y se preocupará por mí, nadie se acuerda, piensa, se preocupa…”

António Lobo Antunes

Nota: día duro en la oficina.

Lo nuevo de Elías

20131201132315-eliasmoro2“Tarea pendiente del poeta.- Describir, rememorar con la mayor exactitud posible, con todo lujo de detalles, aquello que aún no existe, lo que se intuye en lo invisible.”

Una de las novedades de la semana es la llegada a las librerías del nuevo libro del gran –grande, en todos los sentidos- Elías Moro. La llegada de Lo inseguro. Sobre la escritura (Apeadero de Aforistas, 2020) confirma el giro lírico y natural de aquel que ha ofrecido unos poemarios y relatos cortos deliciosos y ahora se vuelca en el aforismo de manera contagiosa, vibrante: desde la habilidad y la sencillez.

A veces sacio mi apetito por Facebook, con sus poemas. Alguna vez ha dejado entrever que el viaje al aforismo era irremediable -por suerte-, pero no sé si parará de nuevo en la poesía. No obstante, en la distancia, le echo de menos…

[podéis leer un adelanto del libro -y adquirirlo- clicando aquí]

‘Después’ (un poema de Marta López Vilar)

[yo cambio cada día de voces de niños: de la alegría del mediodía tras haber comido una naranja al quejido y el insulto rebuznado tras abrir una bolsa de chucherías. En medio de ambos, estoy yo con la breve intención de callar, observar, ver y no tocar demasiado a no ser que sea necesario. Entonce ahí no queda ni equilibrio, ni el aroma de naranjas ni regusto a azúcar industrial, cristalizado, de la goma de plástico tratado en que se han convertido las tardes. Finalmente convivo conmigo mismo en mi despacho]

Después
Puse sobre el mundo la clara luz de tu alegría.
Iluminaba como la voz de un niño
sintiendo la inocencia del verano.
Estaba tu cuerpo oscurecido por el sol.
Había playas blancas que no acababan nunca
y un barco encallado en sus orillas,
una caracola.
Nada tocó esa pureza,
solo el presente

[poema extraído de En las aguas de octubre (Bartleby, 2016) de la poeta y profesora Marta López Vilar (Madrid, 1978 – act)]

No fallar al hijo

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“(…) Salgo de las librerías con colecciones completas de Corto Maltés, de Astérix, de Tintín, que permanecerán un tiempo largo empaquetadas, hasta que él pueda hacer sus primeros descubrimientos como lector. Me preparo para sus preguntas, me esfuerzo por ser mejor, excelente, por si acaso en el futuro le da por tomarme como ejemplo. Encima se me parece muchísimo, por lo que veo en él un yo sin estropear, con todas las posibilidades intactas, que me ha prolongado el ciclo vital como si mi resurrección ya hubiera ocurrido. Siento admiración anticipada por el espectáculo que será su juventud, por los mínimos esbozos de personalidad que me permiten intuir en él a un tipo que vivirá con gozo y al que ya tengo ganas de contarle cuánto hermoso le aguarda. Que salga a vivir algún día, sabiendo que cualquier rescate estará a tan sólo una llamada de teléfono. Que sea un hombre con códigos del que nadie pueda decir que falló como amigo. Ya iremos viendo todo eso. Ya lo iremos hablando. Lo que pido es tiempo para acompañarle al menos un trecho largo de su camino vital, como espectador y como cómplice. Porque, de todas las sensaciones nuevas que me ha inoculado Luca, la pero es la hipocondría. Por primera vez en mi vida temo morir. Me siento obligado a permanecer aquí al menos 25 años, los que él pueda necesitarme, y en eso no quiero fallarle. Mi hijo no ha de ser lo que yo fui: un adolescente enfadado con el mundo porque se le murió el padre demasiado pronto. Voy a dejar de fumar.”

David Gistau

Una glosa de seda

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XII

“La continuidad es una constante en la poesía de Cerviño. De la necesidad de exégesis y escolio se deduce que el texto necesita, al igual que en los clásicos, una amplificatio, en evidencia de la escritura nunca definitiva. Voces en off, contrabando del nombrar, insurrección del significado, apostasía del verbo. Se pregunta “¿sigue creciendo el poema en el bolsillo del difunto? / ¿de qué manera preexistía este texto en el diccionario?”. Son conocidas sus notas a pie de poema. Pero tendríamos que ir más lejos, más allá del ejido. Lo que hay detrás del telón, de la página, del tapiz, lo que continúa se resiste a abandonar la enunciación, “decires imprevistos”, son sus palabras.”

[Cuando Ángel Cerviño presentó su último libro en Madrid (clic aquí) Francisco Layna preparó doce glosas para caramelizar el asunto. Adjunto aquí, rescatada del blog del segundo, la última de ellas]

3×3 y la Editora

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Recibí el jueves un paquete -generoso- de la Editora Regional de Extremadura. Aquellos que estén al tanto de lo que sigo por redes sociales (mi twitter, aquí) verán que les doy comba. Algunos me han llegado a decir que demasiada. Lo cierto es que, la ERE -a partir de ahora, así- fue hace no mucho fue la mejor editorial pública del estado. Quien entre en el catálogo digital podrá verlo. En lo que corresponde a la poesía, que es aquello que nos atañe, hay libros de poetas como Álvaro Valverde, Antonio Gómez, Basilio Sánchez, Irene Sánchez Carrón, Miguel Ángel Curiel, Carmen Hernández Zurbano, Antonio Orihuela… [mujeres, sí. Faltan.]

La Editora es un aglutinador de talento. Además de establecer/impulsar libros en principio, interesantes no ya de autores que residen en la región o tienen un vínculo con ella… sino que más adelante me temo que está predestinada a ser, además, un vínculo literario y sentimental con aquellos expatriados que han dejado la región. Es una forma de retener el talento que huye a diario: ¿es una visión romántica de la situación? puede. ¿Es descabellada una visión así? diría que no.

Entre otras lindezas La semilla en la nieve, de Ángel Campos Pámpano (traducción al portugués de Luis Leal); Donde meriendan muerte los borrachos. Lecturas de Poeta en Nueva York, de José Antonio Llera; Trieste, de Urbano Pérez Sánchez (libro que venía trabajado, subrayado, por cierto); La materia cambiante. Panorama de la joven narrativa extremeña, venían dos cajitas de la Colección 3×3 de Poesía, coordinada por Antonio Gómez, con trabajos de Ana Castillo, Efi Cuberto y Alonso Torres (nº2) y de Suso Díaz, Víctor Peña Dacosta e Irene Albert (nº6). Muito obrigado.

Notas rápidas (y un poema) sobre Chus Pato

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I: en la poesía de Chus Pato uno encuentra aquello que durante cuarenta años se olvidó en España, cual tajo seco sobre un espetec: parece que, al leerla, uno tiene que tener un ojo en la península y el otro en latinoamérica. II: poemas escritos desde hace treinta años -como el que hoy reproduzco aquí- son mas vigentes que nunca: la poeta -la poesía- evoluciona pero la recurrencia del tema ahí está. Cuestionemos pues los centros de interés. III: la poesía no es equilibrio en la balanza, sino directamente la duda: ¿estamos dispuestos a juzgarnos la vergüenza, aunque nos duela? Continuar leyendo “Notas rápidas (y un poema) sobre Chus Pato”

El hurto de lo “viral”

descarga“El 16 de marzo de 2015, Ben Clark, poeta ibicenco de reconocido prestigio y una fuerte trayectoria que se inició en la adolescencia, publicaba una columna en el periódico Nou Diari en la que leíamos la siguiente reflexión: “Mi poema viral ya no es, claro, mío. Esto es algo que suelen decir los poetas sobre sus poemas […] pero es que en el caso de mi poema viral es estrictamente cierto […]: no es mío y no es de nadie, supongo. Quizá sea su propio dueño y tenga vida propia” (Clark, 2015).

El poema en cuestión se titula “El último de la (mala) literatura” y se publicó en marzo de 2011 en La mezcla confusa, que ganó el VII Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande. Poco después, ese poema apareció en algunos blogs, se empezó a deformar y llegó a las redes sociales de Twitter e Instagram. La cuestión es que lo que no salía nunca era su nombre, y, de hecho, aparecían los de muchos otros poetas en su lugar. También hay quién se lo autoatribuye y quien lo considera (literalmente) un proverbio chino-

El fenómeno no es nuevo, ni mucho menos: la apropiación textual y la difusión de poemas y otros textos, melodías, etc., sin conocer quién es su autor nominal es habitual y autores como Manuel Machado (1938) ya reflexionaban extensamente sobre ello el siglo pasado. No se trata, por tanto, de que la nación-red sienta un mayor desprecio por la propiedad intelectual o el copyright, sino de la posibilidad de rastrear, identificar y reconstruir todo el proceso a través de internet. Continuar leyendo “El hurto de lo “viral””

Passarinho

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[Paji, Pacûs…] También de negro, como su primo, no suele hacer ascos a ninguna compañía, aunque como buen sibarita tiene sus preferencias en el sexo femenino. Siempre que nos cruzamos tiende a tensar la situación bien huyendo de mis pasos cual centella, bien mirándome con aquella fingida indiferencia de quien comparte espacio con un desconocido y tiene que comportarse de buenas maneras. Ha crecido desde la ternura y eso provoca que tenga más vidas que las siete iniciales: a ciencia cierta nadie sabe cuántas vidas tienen por gastar ni cuántas han conseguido a lo largo de su vida. Vive entre saltos y brinquedos, con una dieta frugal y carente de despropósitos alimenticios que destruyan su potencial inmunológico -todo un prodigio de biología veterinaria-. Continuar leyendo “Passarinho”